Toluca 2025: “La paz por añadidura”, una ruta de acción desde lo personal a lo comunitario
Toluca, Estado de México. Con un auditorio lleno y un clima de escucha atenta, Ana Paula Hernández Romano, Coordinadora del Diálogo Nacional por la Paz, presentó la conferencia “La paz por añadidura”, en el marco del Segundo Encuentro de Paz que la sociedad civil estatal realiza en la capital mexiquense.
La exposición, realizada en el Instituto de Estudios Legislativos de Toluca, hiló claves conceptuales y pasos prácticos para traducir la esperanza en acuerdos y proyectos concretos. La ponencia colocó la paz no como eslogan sino como tarea cotidiana y verificable.
Hernández Romano partió de un mapa cultural de la paz —de pax a shalom, pasando por ataraxia, eirene e incluso el I Ching— para subrayar que no existe una sola tradición que la agote y que en todas aparece como un horizonte compartido. Después precisó una distinción clave: la paz negativa, entendida como ausencia de guerra o de violencias, frente a la paz positiva, que implica condiciones de desarrollo para las personas y sus comunidades.
La propuesta central de la ponente se condensó en una triada: paz como camino, objetivo y consecuencia. Es decir, una práctica que se aprende y se cuida; una meta que orienta políticas y presupuestos; y el fruto natural de relaciones justas. De ese enfoque deriva un llamado a procesos amplios de diálogo que miren pasado, presente y futuro: con justicia transicional y derechos humanos para atender las heridas; con acciones frente a impunidad y corrupción que degradan la vida pública; y con respuestas a violencias cotidianas desde y con la comunidad.
El tránsito de la responsabilidad individual a la colectiva quedó sintetizado en una fórmula sencilla —“yo, tú, nosotros”— que pide pasar del gesto aislado a la organización solidaria. En esa línea, la conferencista situó el Diálogo Nacional por la Paz como un proceso que nació en las iglesias para resignificar el dolor, que se construye desde el “somos” y opera en ámbitos nacional, estatal y local. El reto, dijo, es confiar en acciones concretas, articular, formar e incidir, cuidando siempre una palabra compartida que abrace la diversidad.
La exposición cerró con una invitación práctica: vincularse a las redes del Diálogo —sitio web y plataformas sociales— como vía para convertir la reflexión en compromisos medibles en escuelas, colonias y centros de trabajo. Los recursos y canales de contacto pueden consultarse en dialogonacionalporlapaz.org.mx y sus perfiles oficiales.
Con diagnósticos sobrios y una hoja de ruta clara, “La paz por añadidura” dejó en Toluca un mensaje sin atajos: la paz se construye paso a paso, con memoria del daño, honestidad ante el presente y valentía para organizar el futuro. La consecuencia —si el diálogo se vuelve método y la comunidad, sujeto— llega por añadidura.